viernes, marzo 09, 2007

Fortunas o de Cómo de poquito en poquito se llena el jarrito.

Cuando Carlos Slim apareció por primera vez -1996- en la lista de los hombres más ricos del mundo, con una fortuna de 6 mil 100 millones de dólares, hubo mexicanos que sintieron el mismo orgullo de cuando Hugo Sánchez anotaba gol en Madrid o un actor nuestro era nominado al Oscar. Un paisano hacía olas entre la gente más acaudalada del mundo. Sin embargo, en los años siguientes cambiaron las cosas. En primer lugar, aunque ya había anunciado su retiro de los negocios y pasaba las riendas a sus hijos, Slim ha dado muestras de haber enfermado de ambición; ya no conoce límites. Luego, la corrupción ha ido en aumento y las instituciones que supuestamente deberían acotar su monopolio más bien se han doblegado. Y mientras tanto, el país se ha empobrecido más. Lo atestiguan 4 millones de paisanos que salieron los ultimos años a buscar el sustento de sus familias en Estados Unidos. La suma de todo esto es que la fortuna de Slim se ha convertido en un factor de desestabilización política y económica, ya que asfixia la libre competencia, epitomiza la desigual distribución de la riqueza y constituye un insulto para los que carecen de todo. Tal pareciera que para hacer su riqueza a cada familia mexicana le ha quitado algo.

Enrique Galván Ochoa. Dinero. La Jornada.


A quién no le han aparecido llamadas fantasmas en sus recibos telefónicos. Slim: ¡No mames!



1 comentario:

Unknown dijo...

ahora bien, lo que nosotros tenemos que hacer es no ir a comprarle nada a ese wey, nada de samborns, nada de telmex, nada de telcel, etc. Si necesitan llamar, utiliza GIZMO CALL que sí funciona¡¡ y lo encuentras en este blogg.
:*